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Hiperhidrosis

Última actualización: Martes, 18 de Agosto de 2009 - Actualizado a las 12:36h.

¿Qué es?

La sudación excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.

Las manos y los pies sudorosos son una respuesta normal a la ansiedad y también es habitual que una persona sude mucho cuando tiene fiebre. Sin embargo, una sudación frecuente y abundante en todo el cuerpo requiere atención médica porque puede ser un signo de hiperactividad del tiroides, una baja concentración de azúcar en la sangre o una alteración en la región del sistema nervioso que controla la sudación. Los análisis de sangre pueden determinar si la función tiroidea o la concentración de azúcar en sangre son anormales.

Prevención

Las principales medidas de prevención son:

  • Emplear calcetines o medias de materiales naturales: hilo, algodón, lana o medias de seda, que permiten la transpiración.
  • Cambiar los calcetines varias veces al día.
  • Usar ácido bórico o polvos de talco para regular la sudación.

Tratamientos

Una sudación abundante en las palmas de las manos, las plantas de los pies o las axilas puede ser controlada hasta cierto punto con la aplicación por la noche de una solución de cloruro de aluminio. En primer lugar se seca la zona afectada, a continuación se aplica la solución y por último se recubre todo ello con una fina película plástica. Por la mañana, se retira la película y se lava la zona. Algunas personas necesitan dos aplicaciones diarias; esta pauta suele aliviar el problema durante una semana. Si la solución irrita la piel, debería interrumpirse el uso de la película plástica.

Una solución de metenamina también puede ayudar a controlar la sudación abundante. En ocasiones se recurre a la iontoforesis con agua corriente, proceso en el que se aplica una débil corriente eléctrica a la zona afectada. Si fracasa el tratamiento en un caso de sudación extrema, se puede proceder a una medida mucho más drástica, que consiste en la extirpación quirúrgica de las glándulas sudoríparas axilares. El asesoramiento psicológico o un tratamiento con ansiolíticos pueden aliviar los casos de sudación causados por ansiedad.

Para controlar el olor es necesario mantener minuciosamente limpia la zona afectada; de este modo se eliminan los microorganismos responsables del olor. El baño diario con un jabón líquido que contenga clorhexidina u otro antiséptico y la aplicación de un preparado de clorhidróxido de aluminio (presente en la mayoría de los desodorantes comerciales) son eficaces contra el olor; puede ser útil el afeitado del pelo de las axilas. Algunas personas pueden necesitar cremas antibacterianas o lociones con antibióticos (como clindamicina o eritromicina) para eliminar el olor.

 

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