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Última actualización: Jueves, 26 de Marzo de 2009 - Actualizado a las 16:49h.
Las varices o venas varicosas son venas hinchadas a causa de una acumulación anormal de sangre producida por una debilidad, a menudo heredada, en las paredes de las venas superficiales. Esta debilidad hace que las venas se estiren y se dilaten, de manera que la sangre se acumula fácilmente cuando una persona permanece de pie durante mucho tiempo. Este proceso se da habitualmente en las venas de las piernas y las mujeres son más propensas a padecerlo.
Entre las principales causas de la aparición de varices destacan tres. En primer lugar, y si se trata de varices primarias, están las válvulas congénitamente defectuosas. Las válvulas son responsables de hacer circular la sangre hacia el corazón, por lo que si no funcionan correctamente la sangre se acumula en la vena provocando su hinchazón.
La tromboflebitis provoca el mismo efecto. En este caso, son trombos, o lo que es lo mismo, coágulos, dificultan la circulación. Esta situación puede darse, por ejemplo, tras prolongados periodos de reposo en cama. Y, por último, la tercera causa más probable para la aparición de varices es el embarazo. Por suerte, las varices que aparecen durante el período de gestación son secundarias y tienden a desaparecer entre 2 y 3 semanas después del parto.
Entre los signos más comunes está la propia apariencia estética y el dolor, lo que se manifiesta en:
Es importante destacar que, en ocasiones, los síntomas son peores cuando las varices se están desarrollando que cuando ya están formadas. Por otra parte, algunas personas desarrollan complicaciones como dermatitis, flebitis o úlceras.
Es importante destacar que, en ocasiones, los síntomas son peores cuando las varices se están desarrollando que cuando ya están formadas. Por otra parte, algunas personas desarrollan complicaciones como dermatitis, flebitis o úlceras.
Detectar la aparición de varices es una tarea sencilla puesto que éstas se aprecian a simple vista, pero los síntomas pueden aparecer antes de que las varices sean visibles. De ser así, su médico puede palparle la pierna para determinar la naturaleza del trastorno. Y si de lo que se trata es de evaluar el flujo sanguíneo, algunos médicos optan por realizar radiografías o ecografías dúplex de la extremidad.
El tratamiento de las varices está enfocado a aliviar los síntomas y evitar que el trastorno vaya a más puesto que, en principio, no tienen cura. En este sentido, se recomienda al paciente que evite permanecer de pie durante mucho tiempo, (especialmente en el caso de personas con antecedentes familiares del mismo tipo), trate de elevar las piernas cuando descanse o duerma y que use calcetines elásticos. Éstos comprimen las venas, impidiendo que se produzcan estiramientos o heridas.
Es posible recurrir a la cirugía, con objeto de extraer la mayor cantidad posible de venas varicosas. El principal inconveniente es que el procedimiento deja cicatrices, además de no eliminar la tendencia a desarrollar nuevas varices. La escleroterapia o terapia con inyecciones es una alternativa al quirófano, que consiste en inyectar una solución que produce un tipo inocuo de flebitis. En teoría, la cicatrización del trombo obstruye la vena aunque si esto no sucede y el trombo se disuelve la variz puede reabrirse.
Entre los grandes nombres de la medicina nacional actual figura el del ceutí de origen, barcelonés de adopción y mallorquín de corazón Vicente Arroyo, uno de los mejores hepatólogos que ha dado el Clínico de Barcelona.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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